El marketing electoral casi mata a la Revolución

“Nada convence más que una verdad razonada”

Hugo Chávez

Para nadie es un secreto que la publicidad no es simplemente para informarnos de una novedad en el mercado o de las bondades de un producto. Ella nos persuade a comprar mayormente cosas que no necesitamos, que podrían ser sustituidas por alternativas mucho más baratas e incluso cosas que nos hacen daño. Siempre me ha llamado la atención que en nuestros pueblos en Venezuela donde las frutas literalmente se pudren en el suelo, los pobladores destinan una parte importante de su ingreso para comprar veneno para sus hijos en forma del infame refresco o el “jugo de fruta” envasado. En mi casa no tomamos ni refrescos ni jugos de fruta envasados, no porque hayamos visto muchas propagandas de frutas, sino porque estamos convencidos de que por razones económicas, médicas e incluso ideológicas es mucho mejor tomar jugos de frutas naturales o llanamente agua. Estamos convencidos racionalmente de que es una alternativa mejor, por lo que la publicidad de las bebidas no nos genera ninguna respuesta positiva.

En el reciente escenario electoral, convertimos a la Revolución en producto, al pueblo en cliente y perdimos. No podíamos ganar “vendiendo” el socialismo en el lenguaje del capitalismo, tratando al pueblo como cliente y pidiéndole que votara como revolucionario. Y por supuesto, perdimos, no podía ser de otra.

Para añadir a los océanos de críticas que llueven sobre la conducción del chavismo, agrego las mías con la esperanza de que, junto con todas la demás, contribuyan a la reconstrucción de un sólido respaldo masivo al proceso revolucionario venezolano. Aquí no me refiero al problema de fondo del agotamiento del modelo reformista y la necesidad de hacer Revolución profunda, sino más a lo comunicacional, imprescindible cuando intentamos conservar el poder mediante el mercado del voto:

  • La ausencia de Chávez comunicador: No me refiero a la nostalgia o pena por la muerte del líder, sino a su falta física y mediática como gran comunicador. Chávez destinaba horas a explicar, de manera muy racional, usando muchas veces estadísticas, por qué la Revolución era la mejor de las alternativas a pesar de las dificultades.  Por el contrario, la Revolución parece empeñada actualmente en ocultar inluso las cifras que demuestran su éxito en medio de las dificultades. Luego de la última y fugaz comparecencia del Ministro Menéndez en una entrevista en VTV en la que mostraba con cifras la reducción del desempleo y la pobreza extrema aún con la inflación aplastante, tuve que solicitar por Twitter que colgaran el video en la red para poder difundirlo porque ni siquiera en la página del canal se encontraba, y las láminas que mostró señalando los progresos en medio de la crisis nunca las he visto, ni nadie volvió ha hacer mucha referencia al asunto mientras los medios nacionales e internacionales lograron posicionar que colas para comprar = hambre y miseria. Para muestra de nuestro fracaso difundiendo éxitos, el video en YouTube al momento de escribir esto tiene menos de cien reproducciones. Compara esta vergonzosa cifra con los miles de artículos y mensajes de todo tipo que diariamente se difunden diciendo que la Revolución Bolivariana sólo produce hambre y pobreza. Además de que únicamente usamos la prédica entre conversos entre los usuarios de los canales del Estado, información imortante como esta que debiera ser vital para que un electorado consciente tome una decisión trascendente, salvo la campaña que le hicimos los espontáneos de las redes, no gozó de ninguna difusión especial, como si se temiera abordar el tema. Mucho peor es cuando la información pareciera no ser favorable a la Revolución, como la mortalidad por homicidios o la inflación, por ejemplo. La aparente reacción de desaparecerlas es lo más contraproducente que se puede hacer, ya que deja únicamente a aquellas que el antichavismo pone como ciertas sobre el tapete sin posibilidad alguna de contrastarlas. Así, se refuerza la idea de que la Revolución teme ser confrontada por los hechos (lo cual es una gigantesca negación al legado de Chávez quien como ya he dicho siempre contrastó cifras y proporcionó explicaciones racionales hasta la casi obsesión, citando constantemente estadísticas y la frase “Dios habla con las matemáticas”), pareciera una forma de decir “miremos para otro lado”, una evasión que en el chavismo toleramos muy mal. Lo correcto, lo chavista, es abordar el tema explicando de dónde venimos, dónde estamos y por qué y dónde vamos y cómo llegaremos allí. Si no comprendemos que más allá de la lloratana por la ausencia de Chávez debemos sustituir sus incomparables habilidades como comunicador con un cuerpo orgánico que de verdad comunique más allá del cliché, de la prédica entre conversos, que no se reduzca a consignas, sino que informe eficientemente dónde estamos, cómo llegamos y cómo vamos a llegar a donde queremos. Que no se nos trate como a clientes para pedir que votemos como revolucionarios. La actitud esquiva ante temas espinosos contribuyó seguramente a fortalecer la idea de que las colas eran culpa de la Revolución, o al menos, no contribuyó para nada en demostrar lo contrario.

  • Tenemos que recobrar la comunicación en lo científico y en lo racional, además de en lo emocional. El mantra de “ser fiel al legado de Chávez” no es suficiente, no puede ser tomado como comodín para manejar a la gente. Por otro lado, sumergidos en el puro lenguaje del mercadeo vamos a perder porque tenemos un pueblo que desde hace más de un siglo ha sido condicionado para responder al los señuelos del capitalismo mediante los medios de comunicación pagados y convertidos a su vez en grandes empresas. Las palabras “exitoso”, “privado”, “exclusivo”, “privilegio”, “tener”, etc. siguen dominando el pensamiento de grandes masas quienes a pesar de su propia realidad mestiza y asalariada prefieren manifestar su “solidaridad” con un multimillonario global como Lorenzo Mendoza al tiempo que desprecian a sus vecinos menos afortunados e incluso a su propia clase o etnia.

  • Es muy importante saber, comprender a fondo por qué el tema de las colas es tan estratégico en el fracaso revolucionario del 6D. El capitalismo es ganar dinero, no solucionar problemas. Las empresas no venden casas para los necesitados de hogar, vende quintas y suites para quienes la puedan pagar y ratoneras a quienes no. Es obtener el mayor beneficio con la menor inversión: para ganar dinero como capitalista puedo elegir entre hacinar a 100 familias en un edificio cobrando 10 a cada una o vendiendo un Town Hosue cobrando 1000 de una vez. Para ir al grano: durante generaciones se nos ha condicionado a amar y buscar lo “exclusivo” (que excluye), lo “privado” (que priva) y a detestar lo colectivo. Las palabras “exclusivo” y “privilegio” suelen ser los reclamos de ventas más recurridos de cualquier producto. Si vas a viajar, por ejemplo, en Primera Clase, uno de los privilegios que tienes es precisamente no hacer colas. La cola, pero sobre todo ciertas colas, se relacionan con el peor pecado que se puede cometer en el capitalismo: ser pobre, como dicen los gringos, un “perdedor”. El capital y su publicidad han hecho del afán de ser “exitoso” una fuente muy rentable vendiendo cosas no por lo que valen sino por lo que representan en términos de estatus para el comprador. A pesar de que la mayoría de los propietarios de carros pasan muchísimo tiempo metidos en ellos en interminables colas en el rudo tráfico diario de las ciudades, y muchos otros a pie en las típicas colas de los bancos venezolanos, por ejemplo, estas no son vistas como “humillantes” porque a pesar de que en verdad lo sean estamos condicionados para tolerarlas, para tomarlas como “normales” porque son parte del vivir de los privilegiados que tienen carro y plata en el banco. El pecado no es la cola, sino cuál cola. Hacer cola para comprar comida es visto como “de pobres”, por tanto, una “humillación”. No ser consciente del condicionamiento previo, es lo mismo que ser incapaz de romperlo. Eludir este tema fue otro gran error, en lugar de afrontarlo y decir por qué hacer colas puede ser un orgullo si significa que en lugar de rendirnos a la “mano invisible del mercado” y dejar que se mueran de hambre nuestros niños como en Colombia (por poner un ejemplo real), sean el signo de lucha para que siga una Revolución donde esto no suceda y tengamos educación, salud, seguridad social y soberanía, por ejemplo. Pero claro, hay ciertos factores que debían funcionar para activar el sentimiento patriota en todos los venezolanos. A diferencia de las colas del sabotaje petrolero de 2002, estas no fueron percibidas como de resistencia, sino como fracaso. No ayudó nada que no viésemos funcionarios haciendo colas y sí traficando beneficios, que las colas fueran sólo para los pendejos como decía Uslar, que el bachaqueo fuese (y aún sea, lamentablemente) una constante impune. Además, el bachaqueo hizo parecer inútil la resistencia y estúpido hacer cola, se constituyó en “la mano invisible del mercado” por otros medios. El bachaqueo no es más que el tráfico del privilegio de no hacer cola, hace que el producto esté disponible inmediatamente para ti “si lo puedes pagar”, pero si no tienes dinero debías pasar la “humillación” de hacer la cola. Nuevamente se impuso que lo chévere es ser tramposo, tanto el que bachaquea como el que le compra, y propio de pendejos hacer la cola con honestidad, ante la impunidad del bachaqueo ante las narices de la misma policía o militares. La lenidad es sin duda uno de los grandes verdugos la Revolución, porque es una debilidad de la que derivan muchos otros y perniciosos vicios. Lo mismo vale para raspadores de cupos, traficantes de carros, pensiones de vejez, teléfonos inteligentes, etc., constituidos en azotes y mortal cáncer de la fibra moral revolucionaria. Ante la lenidad y la falta de guía moral, se produce la muy amarga ironía de que los beneficios revolucionarios están hundiendo a la Revolución, convertidos en objeto de tráfico, codicia y “viveza”.

  • El marketing político “revolucionario” apeló al más puro estilo adeco de entregar beneficios sin ton ni son, desde casas a tabletas, pensiones y bolsas de alimentos; una feria, una especie de, para quienes las recuerden, hipertrofiada “romería blanca” que hacían en las calles los adecos en tiempos electorales vendiendo cerveza y comida a precios “populares”. Evidentemente eso no es “Revolución”, es puro marketing. “Regalamos” la Revolución en lugar crear darle valor y generar el deseo de mantenerla y profundizarla y el compromiso de luchar por ella. Nadie dijo que sin Revolución no hay beneficios revolucionarios, no había un Chávez explicándolo y no nos tomamos la molestia de darnos cuenta de que no es suficiente lamentar su pérdida, hay que sustituir esa gigantesca ausencia con una comunicación honesta, directa, no para clientes, sino para revolucionarios, para conscientes, no para alienados que se pueden comprar con una tableta. Si buscas comprar el voto del pueblo no te puedes arrechar porque se lo venda a otro al que considera mejor postor. Es diferente si apelas a su conciencia. Era mejor prometer “sangre sudor y lágrimas” como Churchill que el “Dios proveerá” que parece ignorar o eludir las extremas dificultades que existen y peor, que vienen. Es tiempo (aún, espero) de dejarse de pendejadas y de hablarle claramente al pueblo. Mucha gente se enteró recién anteayer del bloqueo financiero que sufre Venezuela para refinanciar su deuda desde hace más de 3 años, cuando lo mencionó el Presidente Maduro. ¿No creen que era un dato interesante para que el pueblo lo analizara antes de las elecciones, junto con todos los demás? ¿Cómo se pueden extrañar de que el pueblo no comprendiera de dónde proviene la guerra económica, quiénes son los responsables si preferimos repetir consignas? Si seguimos tratando al pueblo como niños, no nos puede extrañar que privilegie su malestar actual sobre un posible beneficio futuro. Si no estamos claros sobre qué significa la Revolución en términos de bienestar y seguridad de un pueblo, todo mal coyuntural no será percibido como sacrificio necesario y momentáneo por un bien mayor sino como castigo injusto, innecesario e injustificado. Es evidente y lamentable que la mayoría de los venezolanos tuvo esta percepción y votó en consecuencia.

  • Un producto cuyos beneficios son dudosos o nulos gasta a veces más en publicidad que en su propia fabricación. Los beneficios de la Revolución son lo suficientemente demostrables como para no tener que refugiarse detrás de un cliché, por lo que debe convencer en el terreno de lo argumental. Por eso el enemigo ideologico abandonó ese campo, porque conoce su inferioridad argumental, que la codicia no es una ideología, sabe que es imposible convencer a la gente de que es mejor quitarle a los trabajadores los beneficios, privatizar y entregar el país otra vez a intereses extranjeros. ¿Pero qué hicimos nosotros, obligarlos a regresar al terreno argumental y buscar el debate? No, al contrario, en un frenesí de soberbia ciega nos declaramos vencedores casi que por forfeit, pensando que el abandono del debate por el antichavismo era el abandono de la campaña y una declaración de derrota. Simplemente cambiaron el terreno, abandonaron el argumental y dejaron que el marketing y las colas hicieran lo suyo. Y lamentablemente, nosotros también. No podíamos sino perder. Fue su estrategia muy inteligente y la nuestra no. Ellos cambiaron y nosotros hicimos lo mismo de siempre, pero ellos ganaron porque el escenario tambien habia cambiado.

  • Ignoramos todas las advertencias de que podíamos perder. Ninguna encuesta nos daba ganadores, pero aun asi, preferimos ciegamente negarlo.La estrategia triunfalista propia de campaña electoral nos hizo comportar como tripulantes de una nave de locos que se dirige eufórica rumbo a los arrecifes. Vimos el imán mediático en la brújula, la pistola del chantaje empresarial apuntando a nuestras cabezas, la espuma en las rocas, pero no hicimos caso alguno. Yo creo que habría sido mejor señalar con valentía el riesgo de perder y lo que eso significaba en lugar de actuar según dicta el manual de campaña electoral y decir que les íbamos “a dar una pela”. No hemos naufragado aún, pero estamos encallados y necesitamos instrucciones claras, convencimiento y “espíritu de cuerpo” unitario para luchar y regresar la nave a aguas seguramente siempre tormentosas pero con rumbo revolucionario.

  • La Revolución ha sacado a millones de la pobreza, ha puesto a estudiar a otros tantos millones como nunca antes, hay más universidades y estudiantes que jamás en la historia, ¿todo eso para seguir tratando al pueblo a punta de clichés y consignas? Es una inmensa estupidez meterse en una competencia de clichés cuando nos asiste la razón y tenemos al electorado más educado de nuestra historia. No podemos seguir haciendo campaña electoral como cuando había 80% de pobreza y muy pocos podían estudiar. Ya la pobreza no es el mal de la mayoría, el nuevo bienestar trae nuevos desafíos que deben ser comprendidos por la dirigencia. Nos desgañitamos repitiendo que este es un país muy diferente al de 1998 pero la dirigencia lo trata como si fuese el mismo a la hora de las elecciones. Renunciar a la razón es renunciar a la Revolución. Dejemos de predicar entre conversos, dejemos de evitar temas, y hagamos como Chávez: salgamos con mucha pasión pero asistidos por la razón a convencer, mientras todavía tenemos oportunidad.

Aún comprendiendo y actuando en consecuencia con lo anterior y otras lecciones que podamos haber aprendido, lo responsable es, como hizo Chávez el 8 de diciembre de 2012, prepararnos para todo evento, lo que incluye prepararnos para ser oposición aunque suene duro. Pero mucho más duro va a a ser si, como en esta oportunidad, nos encontramos en un escenario sin estar preparados para él. Pero eso es otro tema. Por ahora.

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Por qué no existen revoluciones clientelares

Un oficial arenga la tropa antes de salir a la defensa del suelo patrio ante una invasión:

“¡Soldados! ¡Ha llegado el momento de defender el suelo sagrado de la Patria ante la arremetida insolente… – se interrumpe.- Dígame, sargento.

– Perdón, comandante, pero la tropa no quiere marchar

-¿Cómo que no quiere marchar?

-Es por el desayuno

-¿Qué pasa con el desayuno, no se los sirvieron?

-Sí, mi comandante… pero..

-¿Pero qué?

-No había arepa, y nosotros queríamos arepa.

El comandante suspira, medita y responde:

-Ok., hable con suministros y díganle que le resuelvan, ¿está bien?

-¡Sí gracias, mi comandante!

Continúa la arenga: -¡Es nuestro sagrado deber defender las mayores reservas petroleras del mundo para nuestros hijos…- se interrumpe otra vez. – ¿Y ahora que pasa, sargento?

-Disculpe, mi comandante, es que se nos acabó el Toddy.

-¿Y?

-Que la tropa está acostumbrada a tomarse un todicito caliente luego de la arepa antes de la marcha, pero como no hay…

El oficial mira al cielo, suspira profundamente y responde:

-¡Está bien, comuníquese ya con suministros y resuelva!

-¡Gracias, mi comandante!

El oficial, luego de algunas interrupciones similares más, logra terminar su arenga y envía a la tropa a la batalla a defender al suelo patrio. Pasado un tiempo se comunica con el sargento para enterarse de las novedades en el frente de batalla:

-¡Sargento, infórmeme el resultado de la batalla de defensa de nuestro suelo sagrado!

-¿Cuál batalla, mi comandante?

-¡Pues la defensa contra el invasor! – responde impaciente- ¿acaso no encontraron a los soldados enemigos invadiendo nuestro territorio?

-¡Sí comandante, encontramos unos soldados, pero no eran enemigos!

-¿Cómo? – responde incrédulo el oficial-

-Sí, hablaban un poco raro, pero se nos acercaron, nos dieron galleticas Oreo, mayonesa Kraft. harina PAN, cervezas POLAR… ¡y nos quedamos viendo películas y escuchando música que aquí todavía no han llegado!

-¿Así es la vaina? – responde airado el oficial- ¿Y por qué coño no me llamaron antes?”

Fin del cuento corto de la historia larga.

Por eso no existen las revoluciones clientelares. O creamos conciencia ya o entregamos todo de una vez y nos vamos al carajo como Nación.

¿Cometeremos el crimen pasional de entregar Venezuela al FMI por la rabia del momento?

“El suicida es un preso que ve, en el patio de la prisión, una horca, cree erróneamente que le está destinada, se escapa por la noche de la celda, baja y se ahorca solo.”

Franz Kafka, Cuadernos en Octava

Pasamos en Venezuela por otro momento difícil. No más difícil que cuando el “Caracazo”, por ejemplo, ni que durante el golpe de abril de 2002, ni mucho menos más difícil que durante el “paro cívico” o el sabotaje a PDVSA que nos hizo hacer colas de días en gasolineras y ventas de gas. Pero ciertamente que es un momento difícil, no lo niego. A todos nos toca hacer colas larguísimas para comprar las cuatro vainas que nos alcanzan con las cuatro lochas en que se ha convertido nuestro ingreso. Pero ciertamente que no es peor que durante el “paro petrolero” de la “meritocracia” como ya dije. Y ciertamente que son los mismos promotores entonces que ahora. La diferencia es que el antichavismo no ha declarado la guerra abierta a la Revolución como entonces, no dicen que nos van a dejar sin gasolina ni sin alimentos, pero muestran su satisfacción de que así sea, como entonces aplaudían a rabiar después de cada aterrorizador parte de guerra de la “gente dle petróleo” donde nos decían que otra refineria se hab´ia detenido, que otro barco había sido pirateado. Ni están como ayer frente a tu casa diciéndote que no puedes salir a comprar con tu carro porque si te atreves te caen a piedra o plomo con tu familia dentro, pero se alegran igual de tu sufrimiento. Y creen que esta vez podrán porque no está Chávez. Yo creo que no puede ser sino un psicópata cualquiera que disfruta del sufrimiento ajeno y que además lo usa para conseguir un fin, para extorsionarte. A todos nos enfurece y nos frustra esta situación. El asunto es, ¿cederemos al chantaje de los extorsionadores, mafiosos y psicópatas y les entregaremos al país?
El antichavismo no es una ideología: es la expresión neofascista del poder y los intereses de los grandes grupos económicos, es decir, de la oligarquía. Cuando en Venezuela falla el intento del golpe por la fuerza de las armas en abril de 2002, aplican entonces la guerra por otros medios: el “paro cívico”1 que cerró automercados, centros comerciales y bancos ante los cuales nos tocó hacer largas colas, además de las de las gasolineras y ventas de gas producto del sabotaje a PDVSA que logró que cesaran por completo nuestras exportaciones (e ingresos, claro), y hasta la temporada de béisbol suprimieron, con la complacencia del amo-mecenas de ese deporte las Empresas Polar, cuyos productos tampoco se conseguían por esos días, ni siquiera la cerveza que hoy “misteriosamente” no falta en ninguna licorería, a pesar de la cacareada “escasez”. Entonces sucedió lo mismo que hoy: había inmensas colas, dificultad para conseguir productos básicos, inflación, y agravado con desempleo y que no existían ni PDVAL ni Mercal ni Misiones para hacerles frente por lo que a diferencia de hoy causaron un importante aumento de la pobreza y la desnutrición infantil2, e igual entonces que hoy intentaron achacarle esta situación al “modelo socialista” cuando era evidentemente una operación de boicot al Estado, exactamente igual que hoy. Para comenzar, no se puede acusar al “modelo socialista” porque no existe aún: en Venezuela vivimos dentro del capitalismo, en un proceso revolucionario en condiciones muy diferentes al cubano, por ejemplo: aquí no ha habido ruptura con la gran rueda matriz del capitalismo global ni sus grades corporaciones, ni siquiera con sus monopolios locales (¡dígalo ahí, Mendocita!). El proyecto del “Plan de la Patria”3 es un modelo por hacer, evidentemente, un trabajo pendiente. Achacar la crisis económica actual al “sistema socialista venezolano” es tan racional como decir que la culpa de las colas la tienen los extraterrestres, La Sayona o cualquier criatura fantástica. Es evidente que entonces como ahora las colas para conseguir productos son el reflejo del conflicto político no resuelto entre dos modelos antagónicos y excluyentes. La oligarquía en Venezuela aún detenta un gigantesco poder económico, basta ver las acojonantes cifras de dinero que según Forbes acumulan los multimillonarios Escotet, Cisneros o Mendoza, que a su vez apenas son pálidas sombras del capital inimaginable de las multinacionales del verdadero poder como Exxon, P & G, Cargill, Nestlé, Kraft, Coca Cola, Pfizer, Bayer, Novartis, GM, etc., etc. además de las corporaciones financieras y mediáticas todas, TODAS con sus cañones apuntando hacia Venezuela igual que durante el sitio imperial de 1902 – 1903 contra nuestra Patria en la presidencia de Cipriano Castro4, justo un siglo antes del sabotaje a PDVSA.

Pero esta vez (o digamos cautamente “por ahora”, más bien) no usan buques ni cañones sino “la artillería del pensamiento”, como dijo Bolívar. El otro campo de batalla del antichavismo, después del bolsillo, es tu mente: el poder oligárquico usa sus gigantescas corporaciones de medios de comunicación para lograr, como bien dice la frase atribuida a Malcolm X que rueda incesantemente por las redes sociales, que el pueblo ame al opresor y odie al oprimido. Así, gran cantidad de ciudadanos encuentran mucho más sencillo pensar que las colas no son resultado del antagonismo político que se vive en Venezuela y que pasa por la guerra de precios del petróleo declarada por EEUU y sus socios que ha logrado borrar el 60% de nuestros ingresos, la guerra contra Venezuela en los mercados financieros donde las “calificadoras de riesgo” cierran las puertas al crédito para el país, las operaciones que con el financiamiento y protección del gobierno de EE. UU. se usan contra el corazón mismo de la economía venezolana: su soberanía monetaria a través de una gigantesca maquinaria de especulación financiera de la que Dolar Today es apenas la punta del iceberg que pretende hundirnos, el espionaje a PDVSA viejo pero recientemente demostrado por Edward Snowden y The Intercept5, el financiamiento por gobiernos plutocráticos y magnates como George Soros a supuestas ONG’s6 para intentar un golpe neonazi como en Ucrania7, la protección a terroristas, etcétera; sino que digan de manera mucho más fácil que es “culpa del gobierno chavista”. Pero ni Venezuela es el Titanic ni este es su primer viaje de independencia, ni será el último. Un vistazo a nuestra historia y a los acontecimientos globales nos cuenta que la pugna entre los poderes coloniales de los accionistas de las corporaciones que mandan en la plutocracia global en que se han convertido los EE.UU. y la Unión Europea ni es nueva ni está en declive, por el contrario hay un incipiente pero creciente despertar de la conciencia ciudadana planetaria gracias al flujo de información a través de una Internet libre que se manifiesta en contra del poder hegemónico del capital global, sus arbitrariedades y sus guerras, y es por ello que desean controlar la Red a través de leyes y tratados que serían aprobados precisamente por parlamentarios al servicio de las corporaciones en Europa y EE. UU. similares a los de la MUD aquí.
Por cierto es allá, en Europa y EE. UU., donde sí hay colas para paliar el hambre, y en esas colas la gente no va airada y rebelde como la de aquí a comprar sus alimentos con su dignidad y su dinero, sino van desoladas, despojadas de sus dignidad porque van a mendigar una caridad para no morir de hambre ellos o sus hijos8. Ésas colas sí son por culpa del modelo: el Estado y las corporaciones son un solo poder hegemónico que aplasta al ciudadano, allá no hay pugnas políticas, no hay guerra económica sino masacre de los poderosos contra los cada vez más pobres, como nos muestran los estudios de economistas nada chavistas como Piketty, Stiglitz9 o Krugman, que hablan de una creciente e insostenible desigualdad inherentes al modelo: cada vez más pobres y cada vez los millonarios son más poderosos10. Ellos, los millonarios del mundo y sus gobiernos en EE. UU. y Europa son los fabricantes de pobreza, de miseria, los fabricantes de las guerras y de su consecuencia, el terrorismo, No es casual que los mismos que acusan del terrorismo a los musulmanes son los que dicen que las colas en Venezuela son por el chavismo. Han suprimido las causas, el pensamiento racional, como denunciaba la famosa frase del padre Heider Cámara: “Si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qué los pobres pasan hambre y están tan mal, me dicen que soy un comunista.” Si cuestionamos al antichavismo por la razón de las colas en Venezuela o del “terrorismo islámico”, nos llamarán chavistas o terroristas, pero no se indagará racionalmente en sus causas.
Votar por la MUD a la Asamblea Nacional de Venezuela es darle entrada a un asalariado de la plutocracia estadounidense para que legisle en nuestro país sobre nuestra vida y recursos11. Es darle la entrada a tratados como el TTP que son tan nefastos12 que son votados en secreto a espaldas de los ciudadanos por “representantes” como los de la MUD que no representan a los ciudadanos sino a las corporaciones que les pagan. Es votar por quienes mandan las bombas que matan millones en otros países generando el terrorismo que a su vez justifica más armas y masacres con las que inmoralmente lucran. Votar por la MUD no sólo no terminará con las colas, que como ya dije son resultado de la propia confrontación, sino que empeorará el clima politico y económico en general fortaleciendo a los violentos (guarimberos, terorristas, francotiradores, etc.)13 debilitando además a quienes necesitan ser protegidos, al pueblo, a los niños, madres, ancianos, bloqueando leyes para limitar el poder monopólico de corporaciones como POLAR que les pagan o el financiamiento de las Misiones, como han intentado hasta ahora sin éxito porque no son mayoría14. Imagina el desastre y la violencia social que se potenciaría si eso llegara a cambiar.

Las colas no son indignas, como nos vende el antichavismo. Indigno es que una parte minúscula de la población tenga todo tipo de lujos mientras grandes masas no tengan acceso a vivienda, educación, salud o empleo digno como sucede hoy en EE. UU. y Europa. Su supuesto bienestar está sustentado en la expropiación y la miseria de muchos. Eso sí que es indigno. Aquí ya no se nos muere de hambre la gente como antes, ni se quedan grandes masas sin acceso a estudios o salud, como era antes. Mientras estoy en una cola, me acuerdo que ya las calles no están llenas de niños limpiabotas y huelepega, que ya el hambre no es un problema endémico, que en las escuelas a los niños, además de educación, se le proporcionan alimentos y libros, que 3 millones de adultos mayores tienen pensiones dignas, que el analfabetismo ha sido erradicado y eso me llena de orgullo. Indigno es preferir volver a ver niños en la calle con hambre y sin educación porque me da fastidio hacer una cola, y volver al sistema donde el que pueda pagar más viva y que los demás se jodan, que se queden sin casa, o sin educación, o sin salud, y “yo me desentiendo porque yo ya tengo”. Eso sí que es indigno e inmoral. En cambio no tiene nada de vergonzoso hacer una cola resistiendo el embate de la oligarquía venezolana al servicio de la plutocracia global que saquea y masacra en el mundo entero, al contrario es una muestra de nuestra determinación mientras resolvemos el problema de fondo de productividad, consumismo, dependencia y otros que nos afectan en este monumental esfuerzo de cambiar de modelo. Indigno no es una cola, indigno es un “Caracazo”, niños desnutridos, ancianos sin pensión, desalojos masivos, la expropiación de las prestaciones sociales, la tercerización del empleo, el abaratamiento del despido, la proliferación de ranchos, la Ley de Vagos y Maleantes, la tortura, la recluta, los comités de bachilleres sin cupo, las suspensión de garantías constitucionales, ametrallar pueblo para resguardar a la oligarquía… y un largo etcétera de todos esos males  e indignidades característicos de eso que Chávez llamó Cuarta República y que aún hoy nos acechan.

Basta contrastar estos titulares para darse una idea del nivel extraordinario de la lucha contra corriente que lleva la Revolución Bolivariana que no debe abandonar por temor a una cola:

FAO: Venezuela ya no forma parte de países que padecen hambre en el mundo | Globovisión – http://goo.gl/wQnr7e

1998: Cuarta República tenía pasando hambre a 21% de la población de Venezuela (+Video) – http://goo.gl/v5KiFq

“En Colombia mueren cada año 6.000 niños de hambre”: senadora Sofia Gaviria | El Heraldo – http://goo.gl/RqvlMK

Más de un millón y medio de neoyorquinos están pasando hambre por escasez de alimentos – YouTube – https://goo.gl/lpWJFT

Pobreza estructural en Venezuela baja pese a la inflación inducida — Venezolana de Televisión – http://goo.gl/R52BE5

Cepal aplaude logros de Venezuela en lucha contra pobreza extrema – HispanTV, Nexo Latino – http://goo.gl/qKo0Zv

Aumentan las cifras de pobreza infantil en Europa | Noticias | teleSUR – http://goo.gl/dGEypJ

Desahucios: 100.000 familias perdieron su vivienda habitual en los dos últimos años | EL MUNDO – http://goo.gl/LeFSrq

Maduro entregó la vivienda número 850.000 en los Valles del Tuy – YouTube – https://goo.gl/OaxYPE

Aumenta cantidad de personas sin techo en EE.UU. | Noticias | teleSUR – http://goo.gl/O50v3j

Unesco reconoce a Venezuela como el quinto país con mayor matrícula universitaria del mundo | AVN – http://goo.gl/8iMhRp

Declarado por la Unesco: Venezuela “Territorio Libre de Analfabetismo” desde hace 10 años – http://goo.gl/4okzfx

Altos costos universitarios frustran sueños de jóvenes en EEUU | El Diario NY – http://goo.gl/45Hxx2

Colombia, el segundo país que menos invierte en educación por habitante | Las2Orillas.CO – http://goo.gl/8nvuhS

Etc., etc., etc. ¿Abandonaremos no sólo lo alcanzado, sino todos los sueños que nos faltan por cumplir por el temor a las colas? ¿Naufragaremos por escuchar el canto de las sirenas de Washington y sus corifeos mediáticos? Espero que los tantos discursos de Chávez no hayan sido en vano y sirvan como los tapones de cera en los oídos a la tripulación de Ulises para impedirnos cometer tal idiotez.

Toda propuesta de “solución inmediata” es un cliché y una mentira. Ni si el chavismo gana ni si pierde se acabarán ni la pugnacidad ni las colas. No hay batallas finales, porque la vieja lucha entre poderosos y pueblo resistiéndose a ser explotado no se terminará con unas elecciones legislativas, pero una Asamblea Nacional en manos de la MUD sólo traerá pobreza, pugnacidad y violencia a Venezuela, menoscabando su soberanía y poniendo en riesgo nuevamente su independencia como ya lo hizo el nefasto Congreso Nacional15 con los mismos tarifados de hoy que suspendieron garantías16 y robaron los derechos de los trabajadores17 y regalaron los recursos del país, como lo denunció Chávez tantas veces18.

Y las colas seguirán igualitas mientras sigan iguales sus causas, el poder de los monopolios de producción y distribución de bienes, nuestro consumismo y dependencia de importaciones, y eso no lo cambiaremos votando por la derecha, porque su origen está precisamente en el modelo que ellos establecieron durante todo el siglo pasado. Si pretenden volver como ya han manifestado a las cuotas balón19, liberación de precios, abaratar el “costo” del empleo (y el desempleo, claro) modificando la Ley del Trabajo y la venta al país al FMI20, habrá la respuesta airada natural y justificada del pueblo, incluso del que en un momento de ira o debilidad llevado por la propaganda incesante de guerra haya cometido la idiotez suicida de votar por la MUD. Los patrones globales de la derecha local quizá buscan al cerrarle el paso a la Revolución democrática abrírsela a la violenta que justifique una intervención “humanitaria” que permita meterle mano a los recursos como en Irak y Libia, pero claro, no serán sus hijos quienes mueran mutilados por los bombardeos, sino los de los venezolanos que nos quedemos aquí. Todas las posibilidades están sobre la mesa, como dicen amenazadoramente los presidentes gringos antes de masacrar pueblos. Lo único que cambiará con la derecha con más poder es que en vez de las colas del pueblo ejerciendo sus derechos a alimentación, salud y vivienda tengamos colas de indignos miserables mendigando alimentos por caridad como en EE. UU.21 y Europa, emigrando como españoles, colombianos y mexicanos por la pobreza o huyendo como los sirios de su tierra arrasada por los “demócratas” y “libertadores” occidentales.

Todo lo que he mencionado aquí lo sabe la mayoría del pueblo chavista, que no cometerá la estupidez que ilustra la cita de Kafka al comienzo de este texto, y lo dice mucho mejor también, como verás en este video que te pongo al final porque si no te habrías podido ahorrar estas dos mil doscientas y pico palabras que a diferencia de la facilidad y sencillez con la que habla esta joven, a mí me costó mucho escribir: Estudiante venezolana: “No temo a una cola sino al FMI” – YouTube – https://goo.gl/YKIVk4

Quien sucumbe a la ira y frustración del momento y actúa bajo su influjo suele lamentarlo, como dan testimonio numerosos crímenes pasionales que acaban con el suicidio del perpetrador del crimen. No cometamos el crimen pasional de entregar a Venezuela al FMI y a sus matones locales por la rabia y frustración del momento, porque en ese mismo acto además estárá implícito nuestro suicidio colectivo como nación soberana y digna. Nadie dijo que iba a ser fácil construir el camino al socialismo y la independencia, al contrario, será difícil, esforzado, costoso, pero será lo más digno, satisfactorio y  enorgullecedor que podamos hacer en nuestras vidas.

 NOTAS

1Un registro del sabotaje petrolero Diciembre 2002 Febrero 2003 – Cloudup – https://goo.gl/AF6WTv

2En 2002 aumentó la desnutrición infantil gracias al sabotaje petrolero y el “paro cívico” de Fedecámaras, Consecomercio, Cavidea y POLAR. ¿Ahora son quienes nos van a salvar? -> http://goo.gl/X2dF4X

3Programa de la Patria 2013-2019 | Hugo Chávez, Corazón de mi Patria – http://goo.gl/l2FfB4

4Tres imperios invaden Venezuela – Por: Luis Britto García – http://goo.gl/q3ZleA

5EXCLUSIVO: Documentos de Snowden revelan que la NSA espió a PDVSA | Noticias | teleSUR – http://goo.gl/kMJfDF

6Por qué PROVEA no puede ser un vocero válido por los Derechos Humanos en Venezuela – YouTube – https://goo.gl/N5qukr

7Neonazis en Ucrania y el papel de Rice y Soros para desestabilizar Ucrania | LaRouche Political Action Committee – http://goo.gl/HfmDNe

8Las colas en Madrid, España, no son para comprar como en Venezuela, sino para caridad – YouTube – https://goo.gl/MTH9LY

9La Jornada: Crece la inequidad en el mundo, advierte Stiglitz ante FMI-BM – http://goo.gl/igXsyt

10Flagrante y creciente desigualdad económica en Estados Unidos | Opinion | teleSUR – http://goo.gl/V3DR57

11“Durante el último año, el Gobierno de Estados Unidos ha gastado más de 18 millones de dólares en financiamiento público para grupos antigubernamentales en Venezuela, alimentando el conflicto en el país suramericano y manteniendo viva una oposición sin unidad ni apoyo significativo” – EE.UU.: La emboscada contra Venezuela – Opinión en RT – https://goo.gl/G368XD

12Joseph Stiglitz reitera que TPP creará más desigualdad en la sociedad | Economía | Gestion.pe – http://goo.gl/W6A6Tm

13No sólo precios liberará la MUD si llega a la Asamblea: también ASESINOS | Flickr – Photo Sharing! – https://goo.gl/NdnHUH

14Stalin González: “¿Crédito adicional para viviendas? No podemos” – YouTube – https://goo.gl/wXsXdo

15Conozca como era Venezuela antes del Presidente Chavez: Apertura Petrolera (1990 – 1997) – http://goo.gl/twKs0n

16Henry Ramos Allup suspendiendo las garantías en 1992 – YouTube – https://goo.gl/qdFvBD

17Video: Caldera, Fedecámaras, CTV y Petkoff cometiendo la mayor expropiación en la historia de Venezuela (ROBO DE PRESTACIONES AÑO 1996) – https://goo.gl/TZiIuU

18Chávez te explica por qué EE. UU. quiere recuperar el control de Venezuela – YouTube – https://goo.gl/mG3gJx

19Chávez recuerda que único decreto de Carmona fue el regreso de las cuotas balón – http://goo.gl/8qYxKo

20¡Después del 6D! ¿Cuál es el plan económico de la MUD? – http://goo.gl/RvPKSe

21Hunger USA: The New Face of hunger – Cloudup – https://goo.gl/zgsAhb

 

El circo del terror

Como te iba contando

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Los atentados de Paris dejaron, además de ciento veintiséis lamentables muertes, sopotocientos periodistas corriendo al lugar de los hechos, salivantes, para jurungar la tragedia, para ser sus protagonistas: selfie en aeropuerto, selfie en el hotel, selfie frente teatro donde la sangre seguía fresca, todos con caras compungidas, eso sí, para la puesta en escena. Se abre la temporada del circo del terror.

El mundo occidental pegado a la pantalla, conmovido y horrorizado porque esos muertos, que suelen ser ajenos, lejanos, siempre parte de la normalidad del acontecer mundial, ahora son propios. El mundo ahora sí está en peligro. Entonces las banderitas en la redes sociales, las fotos de mis vacaciones parisinas y las etiquetas. ¡Clic! Que sepa el mundo que Je suis Paris

Un músico toca su piano frente a Bataclan, otro compone una canción relámpago y la cuelga en Youtube. Una modelo francesa, desde una playa española, cuelga un…

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El yate fantasma y los calzoncillos sucios

Como te iba contando

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A las numerosas leyendas del mar se suma una nueva: un Holandés Errante moderno, de atrevidas líneas y lujosos acabados. Un barco fantasma que aparece y desaparece siempre cargado de droga, siempre en el mismo puerto, a veces sin repercusión en los medios y otras con un escándalo.

Cuenta la leyenda que “The Kingdom” -así se llama la nave maldita- un lujoso yate con matricula Y0016, de 135 pies de eslora y 30 de manga, color gris, y bandera de la isla de Nassau, vivía felizmente anclado en un complejo turístico de La Romana hasta que, en enero de este año, fue allanado por la La Dirección Nacional de Control de Drogas de la República Dominicana. En su opulento interior, 54 paquetes de “polvos blancos” y seis personas agarradas con las manos en la masa, puestas a la orden de la justicia. Entonces no hubo medios que le dieran importancia…

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Las muy peligrosas convenciones del antichavismo

El Diccionario de la Real Academia instalado en mi computadora dice acerca de la palabra “convención”:

convención.

 (Del lat. conventĭo, -ōnis).

 1. f. Ajuste y concierto entre dos o más personas o entidades.

 2. f. Conveniencia, conformidad.

 3. f. Norma o práctica admitida tácitamente, que responde a precedentes o a la costumbre.

 4. f. Asamblea de los representantes de un país, que asume todos los poderes.

 5. f. Reunión general de un partido político o de una agrupación de otro carácter, para fijar programas, elegir candidatos o resolver otros asuntos.

 ~ colectiva de trabajo.

  1. f. Am. convenio colectivo.

Y en Wikipedia encontramos, en la acepción que me interesa citar, que es la tercera según el DRAE, es decir, como norma:

“Una convención es un conjunto de estándares, reglas, normas o criterios que son de aceptación general para un determinado grupo social. Frecuentemente toman el nombre de criterios.

Ciertos tipos de convenciones pueden llegar a ser leyes o estar definidas por organismos reguladores para formalizar o forzar su cumplimiento (por ejemplo, está regulada la convención sobre el lado de la carretera por el que debe circular un vehículo). En otros contextos las convenciones tienen el carácter de ley no escrita (por ejemplo que ropa es adecuada para un hombre y cual para una mujer).”

Bien, con estas dos citas trazo claramente el marco de algo que me preocupa intensamente y que quiero transmitir en estas líneas: ¿Qué clase de convenciones han establecido el tinglado político mediático empresarial que constituye eso que se autodenomina “oposición venezolana” en las mentes de sus militantes? Yo creo que algo muy, pero muy malo cuya peor característica es que tiende a empeorar. No es nuevo, pero no es sencillo de analizar para quien como yo carece de formación en el área psiquiátrica o sociológica, pero sus manifestaciones son tan evidentemente patológicas y destructivas que resultan evidentes para cualquiera.

Recordemos que desde antes de la llegada del chavismo al poder, se trató regularmente con argumentos descaradamente racistas de descalificar al candidato Hugo Chávez. Luego de su llegada al poder, los primeros intentos de hacer verdaderamente efectiva algún tipo de justicia social, con el llamado “Plan Bolívar 2000”, por ejemplo, salieron a flote numerosos cuestionamientos por parte de los medios asociados a eso que llaman “sociedad civil” (que demostró que era más bien una amalgama muy militarista y antisocial durante el golpe de 2002) referente a que los militares de algún modo se “rebajaban” por ayudar a los pobres en lugar de reprimirlos como habían hecho hasta entonces.

En el clímax del golpe y el paro sabotaje patronal empresarial y de PDVSA, el asunto quedó más claro que nunca como de clase: la “meritocracia” predominantemente blanca, pro yanqui, clase media alta wanna be rich, quedó enfrentada y fue eventualmente derrotada por la mayoría obrera, mestiza, chavista y nacionalista, a la que consideraba inferior, incapaz, y sobre todo, indigna de manejar la más importante industria del país y mucho menos decidir el destino del mismo. De allí en más, el enfrentamiento no ha hecho sino agravarse gracias a la propaganda de guerra ampliamente difundida en los medios corporativos nacionales e internacionales cuyos elementos básico yo no dudo en calificar de neonazis: supremacismo de clase y de “raza”, anticomunismo visceral, etc., pero más allá de polémicas alrededor de definiciones, es inocultable que se han establecido una serie de “convenciones” peligrosas, destructivas e incluso autodestructivas para quienes las profesan. Al final, lamentablemnte, todas ellas convergen en una “verdad última” (como suele ser todo fascismo): que el chavismo es la fuente de todos los males reales o imaginarios y que absolutamente todo, sin excluir nada por moralmente objetable que  pueda parecer o sea efectivamente, todo vale para erradicar ese mal universal y último, como una especie de “Guerra Santa”, una nueva Cruzada. A este efecto es bueno recordar que muchos de los líderes visibles y ocultos de eso que ingenuamente llaman “oposición venezolana” fueron (o continúan siendo, no sé) militantes de “Tradición Familia y Propiedad”, cuyo catolicismo anticomunista es muy cercano al pinochetismo y al militarismo católico de las dictaduras del siglo pasad en América del Sur. Una vez aceptada esta Primera Convención, esta Última Verdad, está construida la escalera al infierno y las demás convenciones son simplemente peldaños en ella. Pongamos una que por el daño que ha hecho y su basamento en el fanatismo auto destructivo de este grupo brilla como signo luminoso de esta locura colectiva: Dolar Today. Esta página de internet es un marcador paralelo del dólar frente a la moneda venezolana que no valdría nada si no fuese porque un gigantesco grupo de personas, manipulado a la vez por dos oscuras pasiones como son el odio y la codicia, han puesto su fe en el y lo han dado por bueno, convirtiéndolo de factor en un marcador real de la economía, aun cuando no tiene el menor fundamento ni científico, económico ni de mercado para su formulación, sino que obedece a un plan político para dinamitar la Revolución Bolivariana. Paradójicamente, los más afectados por la vigencia de este marcador paralelo son sus propios creyentes que lo convirtieron en convención efectiva, quienes ven perjudicadas no sólo sus costumbres de viajar con regularidad al exterior o comprar compulsivamente artículos importados, sino todo aspecto de la vida cotidiana, ya que haber incorporado a la economía de una nación netamente importadora de productos terminados como Venezuela un seudo marcador que devalúa la moneda nacional al ritmo en que a sus creadores les pegue el humor significa haber inyectado un virus troyano en el sistema económico que ha tomado el control en lugar del Estado. Así de loco e irracional es el asunto.

PTJ allana durante el golpe de 2002

Cacería de chavistas durante el golpe fascista de 2002

Algunas convenciones del antichavismo cuyas implicaciones son más que destructivas, criminales:

Todo lo que venga del chavismo es malo, falso, nefasto, dañino, contaminante y no sólo no debe ser tomado en cuenta ni acatado, sino extirpado como un tumor (a partir de aquí se valida cualquier barbarie). 

Venezuela es una dictadura, por tanto lo que se haga para derrocarla, vale (incluye terrorismo y asesinatos) 

En Venezuela no hay elecciones justas, por lo que no se tienen que acatar sus resultados (de ahí a la guerra civil no hay sino un mal paso) 

No hay venezolanos de izquierda, sin “monos rojos” o “focas” a las que se vale cazar cuando se pueda – Recordemos el golpe de 2002 y las cacerías de chavistas de Capriles, López y los medios, las cacerías de chavistas durante las diversas guarimbas, la arrechera de Capriles, “la Salida” de López, etc., todas con lamentables saldos de muertos, heridos y pérdidas materiales. 

No hay institucionalidad válida en Venezuela, por lo que no hay que acatar ninguna de sus acciones y regulaciones. Es decir, no hay leyes. 

Ninguna información que diga que el chavismo ha logrado algo positivo es cierta, no importa qué la fundamente. No hay academia que valga, ni estudio que sirva si su conclusión es que se ha reducido la pobreza, el analfabetismo o el desempleo. “No es no”. Y ya. 

La única razón aceptable es la de la fuerza. No se vencerá al chavismo por la razón, porque no se puede razonar con ellos (y porque es condenadamente difícil ganarnos por argumentos, digo yo). Por ello, toda fuerza que se use para acabar al chavismo, vale. Pero como Dios no ha mostrado mucha voluntad en ayudarlos, se pegan al mayor poder que perciben después de El: el inmenso poder militar de los EE.UU. Lo incoherente viene cuando acusan al chavismo de “militarista”.  

En razón de lo anterior, no se debatirán ni estadísticas, ni estudios, ni cifras, ni siquiera de elecciones. Nos bastan las frases de nuestros líderes, como “No es no”, y “Con mis hijos no te metas”., etc. 

No está bien ser obedientes con las “focas rojas” y “monos”, pero sí con los estadounidenses, europeos y ricos en general, no importa que su poder no tenga nada que ver con la democracia, a diferencia del de los “monos rojos”, y que sus intereses no sólo no tengan nada que ver con los tuyos o los del pueblo en general, e incluso que vayan en contra (como quedó ejemplarmente claro en el caso de “Dolar Today”) 

Todo lo que el chavismo llama proclama como “valor” es falso o es una debilidad: la solidaridad, el amor, la igualdad, la soberanía, la independencia, la protección del más débil, etc., por lo que lo válido es lo opuesto a cada una de esas propuestas: la codicia, la explotación, el odio, el supremacismo, la veneración al gran poder económico y las marcas como fetiches, el consumismo, etc. Por ello todos los que son delincuentes en el Estado venezolano, son próceres para el antichavismo: especuladores, acaparadores, terroristas e incluso asesinos son defendidos como víctimas y hasta como héroes por el antichavismo. 

Todo enfrentamiento es una “batalla final” que debe acabar con el exterminio del contrario, “La Victoria Final” (recordemos el titular de El Nacional del 11 de abril de 2002, “La batalla final será en Miraflores”). 

Y así, ad nauseam, ad infinitum… “y más allá”

Saleh, amigo de los neonazis colombianos

Ese movimiento neonazi que algunos ingenuos llaman “oposición venezolana”

Como resulta evidente, ninguna de estas convenciones tiene limitación moral alguna: es el “vale todo”, basado en “sea lo que sea estoy en contra”, cuya irracional aceptación tienen como única consecuencia previsible el enfrentamiento, la violencia y hasta una guerra, que increíblemente parece deseada por estos sectores que ven en países sometidos a una violencia cruel y desbordada como Colombia, Ucrania e incluso Libia o Siria “modelos a imitar” para “salir del chavismo”. Si eso para usted no es síntoma de una enfermedad peligrosa, vaya a revisarse la cabeza.

El antichavismo es capaz de ponerse a circular en las autopistas a contravía por el simple gusto de causar caos y muertes bajo el pretexto más peregrino, porque lo importante no es lo que se propone, de hecho no hay propuesta alguna, sino destruir lo que el otro pretende hacer. Como comprobamos en esta campaña electoral, el antichavismo aka “oposición venezolana” no tiene una sola propuesta, ni un solo argumento debatible ante el pueblo venezolano como no sea “acabar con todo vestigio de chavismo ya”.

Por supuesto el chavismo trata de establecer sus propias convenciones, que basadas en fuentes bastante heterogéneas tratan de converger en “la mayor suma de felicidad posible” o en el igualmente difuso “hombre nuevo”. Pero esta heterogeneidad orgánica, esta diversidad estructural del chavismo que alberga incluso no pocas contradicciones, es una debilidad potencial pero al mismo tiempo una fuerza que impide que una idea obsesiva, peligrosa y claramente neonazi que se reduzca a la eliminación del otro tome cuerpo en la mayoría, por mucha provocación que haya, como quedó demostrado en la guarimbas de 2014, cuando el chavismo resistió sitios y francotiradores sin desbordarse a una confrontación abierta con la minoría violenta. Ni siquiera después del cruento y muy fascista golpe de 2002 se logró montar una caza de brujas: la imagen de Chávez con su crucifijo está imborrable en todos los venezolanos, y el posterior indulto y amnistía en 2007 a quienes hoy otra vez andan metidos en el golpe, como Leopoldo López y los demás, son prueba de la voluntad de convencer y no de aplastar de parte de la Revolución (con excepciones, claro está). El fascismo tiene por su parte la absoluta ausencia de razón, prescindencia de argumentos y consideraciones morales para consagrarse en un único objetivo sin dobleces ni contradicciones: el exterminio del otro,como quedó demostrado en las 47 horas de intensa caza de brujas del golpe fascista de 2002 y durante las infames guarimbas terroristas de 2013 y 2014.

El chavismo, con el propio Chávez a la cabeza estableció algunas normas que vale la pena traer a colación:

Los fines importan y los medios también. La aceptación total y pública de Chávez de la responsabilidad de la rebelión de 1992, su decisión de llegar al poder dentro del esquema puntofijista a pesar de obstáculos, trampas, campañas sucias y sabotajes internos, su regreso del secuestro durante el golpe de 2002 con un crucifijo y la voluntad de construir paz, su amnistía a los golpistas en 2007, etc. 

El socialismo se basa en la justicia, no en la codicia ni en la fuerza: a cada quien según su necesidad, de cada quien según su capacidad 

Convencer es la manera de vencer. Chávez hablaba y argumentaba muchísimo, leía y recomendaba los mas diversos libros, y decía “nada convence mas que una verdad razonada”, por lo que constantemente apelaba a estadísticas que revelaran los logros y debilidades de la Revolución que dirigía y a buscar a los “confundidos” y difundir información enfrentando la propaganda contraria

El valor de la autocrítica, que se desprende de lo anterior y que se refleja en su mejor momento en el discurso de Chávez llamado “Golpe de Timón” 

No hay “batallas finales”: vamos persiguiendo la utopía, es un horizonte al cual debemos alcanzar y que se avanza un poco cada día. Siempre habrá nuevos desafíos, nuevos enemigos, nuevos horizontes. La Revolución es movimiento, constante evolución, un proceso que no termina nunca. 

El debate es necesario e imprescindible para comprobar que el camino elegido es el correcto, por lo es el medio ideal para demostrar la superioridad moral de nuestro proyecto. Siempre recuerdo el debate televisado en cadena nacional desde la Asamblea Nacional protagonizado por jóvenes estudiantes universitarios venezolanos, en aquella época el bando derechista lo capitaneaba John Goicochea (que se fue demasiado luego de recibir un premio millonario de un think tank) y al chavismo Robert Serra (asesinado por paramilitares colombianos en Caracas), en la que los jóvenes revolucionarios expusieron sus mejores argumentos a viva voz, mientras el antichavismo leyó un guión elaborado por una empresa publicitaria.  

Su valoración de lo humano, de las “debilidades” como la compasión, la solidaridad, el perdón como valores no sólo cristianos sino Revolucionarios.  y su naturalidad al asumir emociones como el amor, la nostalgia, la alegría etc. a través de las cuales comulgaba con el pueblo lo hacen la antítesis del líder fascista furibundo que los medios nos quisieron pintar de él, cuando esa imagen facha “se parece igualito” a la de aquellos que con sus “arrecheras” y “salidas” ocasionaron muerte y destrucción mediante bandas de terroristas neonazis y francotiradores a decenas de inocentes. Nicolás y Chávez

Por supuesto, hay que decir que valorar como mejor el amor que el odio, la igualdad al supremacismo y la solidaridad a la explotación y así sucesivamente también suponen una convención. Pero creo que la mayoría podríamos convenir en que en el momento actual del nuestro planeta un mundo basado en el odio, la explotación y el supremacismo duraría lo mismo que una exhalación en una motocicleta, para decirlo finamente, como lamentablemente comienza a demostrarse. El antichavismo propone un absurdo mundo de dominados y dominadores donde ninguno de quienes lo promueven sea dominado, defienden a los ricos en el absurdo supuesto de que todos ellos alguna vez lo serán. La paradoja es que quienes son hoy antichavistas y rechazan que buena parte del presupuesto estatal esté dedicado a la inversión socia y lo llaman “esa regaladera”, lo hacen porque tienen el nivel de vida que les garantiza el chavismo, pero si lo llegasen a perder, cuando los bancos les quiten las casas, las grandes empresas la asistencia sanitaria y la educación de sus hijos es probable que se vuelvan comunistas, que clamen por la “justicia social” que hoy desprecian porque creen que ellos no la necesitan, clamarían por “esa regaladera” justamente en una furibunda conversión como un ateo en avión durante una tormenta. En este sentido, por el catolicismo de Chávez  o al menos por su cristianismo cuyos valores califican para nosotros como conservadores, podríamos decir que tenemos una Revolución Convencional, en la que lo revolucionario es que toma esos valores tradicionales (convencionales) y hace que sean políticas reales y no mera retórica, como pretende que por ejemplo los derechos a alimentación, educación y vivienda dejen de ser por primera vez en la historia letra muerta.

Por el otro lado, una de las mutaciones más notables de eso que podríamos llamar derecha o conservadurismo es que antes cuidaba más las formas, las apariencias, predicaba con dulzura mientras daba con el garrote con clavos: hablaban de democracia, libertad, tolerancia, etc. cuando en realidad se aplastaba al otro con violencia, tal como se hizo en Venezuela durante la Cuarta República o a nivel internacional EE. UU. con su “patio trasero” poblado de dictaduras atroces pero de “sus hijos de puta”. Con la llegada del “tea party” en los EE. UU.  se está prescindiendo del lenguaje florido y se vuelve las raíces del imperialismo sólo de garrote sin palabras suaves, y se prescinde justificaciones para exterminar al “enemigo”, como insinuar que tenga “armas de destrucción masiva”, sea narcotraficante o cualquier otro pretexto: simplemente se invade su territorio, se controla, se saquea y se asesina, como hicieron con Libia y Gaddafi y como intentó el golpe neonazi frustrado (“por ahora”) de “La Salida” de Leopoldo López en Venezuela.

En fin y para terminar, toda decisión política es primero una opción ética, y una opción ética puede y debe ser también una consecuencia lógica y racional de elegir la vida sobre la muerte: no es posible en este estadio de la historia humana un mundo finito donde la acumulación de bienes sea infinita, ni la confrontación total o la explotación un sistema estable. El único mundo viable es el de la distribución y explotación racional de los recursos, la convivencia y la igualdad, donde se procure la mayor suma de felicidad posible al mayor número de personas sin dañar a otros o al planeta. Eso es el socialismo que proponemos. Lo otro es una imposibilidad física, humana, ética y ecológica, barbarie, destrucción y muerte. Tengamos la sensatez de sembrar los valores adecuados y  asumir las convenciones que garanticen la vida y no la muerte.